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30.1.12

1er (y último) movimiento



siento que me tomaría
toda una vida amueblar
con marmol del cantábrico
ese lugar que habitas en mí

luego descubro lo efímero
lo insostenible que es el presente
y por ende te pierdo hundida
en las profundidades de un pasado
perfecto, aún cuando permanezco
condenado a la cantaleta
de un pretérito pluscuamperfecto

cavilo: si el tiempo está sujeto
a la emergencia de la vida
¿quién soy yo para asegurar
que esta piedra no está viva?

entonces, hago la salvedad
de encerrar las anécdotas
en el condicional simple,
pues el compuesto es puro dolor

cuando me mude y me gane
el acento, te quedarás en un futuro
imperfecto, al dorso de la página
marcándote con el dañino doblez






30.12.08

carta al terapista del Temponauta




Frances,

Anoche entré en el baño a las tantas de la madrugada y enseguida que me ví en el espejo tuve una desas sensaciones, deya vú le llaman, creo. O sea, en el sentido de que es algo insólito, pero insignificante, irrelevante y extraordinario a la vez. ¿Sabes de lo questoy hablando? Pues mira, caso personal; de repente tengo un vivo recuerdo de haber dicho algo en voz alta pero, que aunquestoy solo, acabo de oler, ver y sentir a una segunda persona junto a mí, a otro cuerpo. Lo que quiere decir que lestoy hablando a alguien más questaquí, al-laíto mío, pero que soy yo, que sigo siendo yo mismo, el que mestoy hablando. Por supuesto que como somos dos entes distintos, pues no podemos leernos las mentes y por ende le digo lo questoy pensando, porque sino no mentiendo. Yo mismo. ¿Mexplico? La presencia de otro siempre es contundente, punto, aunquesté de mente ausente, lo físico siempre se impone. ¿Qué uno hace cuando ese otro es uno y el mismo questá ahí, a mi lado. ¡Wuóu! Qué sensación más extraña ésa, Frances, recordar que me acabo de hablar en voz alta a mí mismo, pero como si fuera otro, tal vez como lo que algunos llamen uno desos… ¿vuelos astrales? Aclarando que no es una experiencia tan profunda como lo que suele implicar esa palabra ‘astral’. Sigue siendo algo mucho más prosaico, más pedestre, hasta vulgar de cierta manera. Obsceno casi, un desdoblamiento como ése... ¿Sí mentiendes?

Entonces pues, si hubiese sido algo único, una sola vez, pero lo peor del caso es que me volvió a suceder al poco rato, cuando estaba lavando los platos. Estaba de lo más tranquilo enjabonando ollas y platos cuando algo me interrumpió, o mejor, alguien. Cuando me volví hacia la fuente de la distracción, era yo mismo. Ahí estaba parado junto a mí, fumándome un cigarrillo lo más campante, como si nada, como si esto de ver mi reflejo fuera de un espejo fuese ocurrencia diaria, cotidiana, y me miraba yo mismo con una mirada muy peculiar, muy críptica. Por eso fue que me pregunté en voz alta, “cómo, qué dices”, al yo questaba parado allí junto a mí ante el fregadero. La sorpresa de re-encontrarme otra vez, en tan poco tiempo, me sonsacó, me confundió, promiscuyó mis sentidos de forma orgiástica y en cierta manera, anti-climática. No espere a que mi otro yo contestara. Cerré el grifo y me fui a buscar la ropa que tenía que lavar. Agarré el londri y lo llevé a la parta de atrás del sótano, dondestán las máquinas, inserté las pesetas y en cuanto salió el primer chorro de agua, ahí estaba yo otra vez. Ya esto era el colmo, ya mestaba persiguiendo yo mismo; la proverbial perse en evidencia, hecha carne y hueso, de mi carne y hueso.

Regresé al apartamento y me quedé pensando; había algo en aquellas tres instancias de desdoblamiento corporal que saltaba de la página, por así decirlo, y me llamaba latención. Por un minuto, sólo por un minuto, consideré la posibilidad, o tal vez la probabilidad, de que todo eso tuviera que ver con el agua. En las tres ocasiones había estado junto a un chorro de agua de una forma u otra. ¿Tendría eso algo que ver? ¿Contenía el agua la respuesta al misterio de mis reflejos en vivo, vía satélite y a todo color? Este denominador común suscitó en mí gran interés; en cuanto afloró en mi mente no pude contener sucesivas asociaciones sobre la naturaleza desa molécula: su densidad aumenta en estado líquido, por eso flota cuando congelada, además de ser el principal componente de la vida, de carácter vital para nuestra existencia…

La memoria juega conmigo sin misericordia – a veces no sé si he escrito esto ya unas cuantas veces a causa de que esta computadora está malita y se apaga constantemente, o sino porque he saltado pa’lante y pa’trás en el tiempo, mientras dormía y me desvelaba a la vez. Asímismo no recuerdo en realidad escribir tanto; la primera vez que me levanté insomne de la cama la encontré terminada (en su estado actual) en la pantalla de la compu. No he cambiado ni siquiera un sólo símbolo de puntuación. Hecho irrelevante para sus propósitos, pero curioso igual. Opacado del saque por el otro hecho más contundente: ahí estoy yo acostado sobre el sofá, al lado de la mesa, roncando como una bestia de matadero. Puro sueño, tipo quinto, eso era obvio. Lo que más me impactó fue la calidad del ruido, del propio ronquido, flemático y seco a la vez. Tan real y fuera de mí, sin embargo ése era yo tirado en el sofá durmiendo, roncando, meneándose inquieto en la hamaca de Morfeo.

Pero divago, Frances, porque lo importante es que cuando me vi allí en el sofá, vestido con la misma ropa, pues lo del agua caducó. No sólo eso, sino que además la cosa empezaba a ocurrir con más frecuencia. Apenas habían pasado unas horas desde que me ví por primera vez detrás de mí en el espejo del baño. Toda la situación me causó un leve dolor de cabeza, una especie de mareo sazonado con vértigo que me pulsaba sobre las sienes sudadas. Confundido y drenado de toda energía, me volví a acostar, quedándome dormido casi inmediatamente. No recuerdo exactamente qué fue lo que soñé esa noche, pero sí recuerdo levantarme ajorado tarde en la mañana, con el sol en alto y el pelo emplastado de sudor. Tenía la impresión de haber viajado, como cuando uno se queda dormido en un tren, una guagua o un avión y te levantas miles de millas de donde te quedaste dormido. No sé si eso tiene sentido, pero así fue y así te lo cuento. Necesito saber qué piensas de todo esto porque la cosa no se acabó ahí.

Han pasado ya un par de semanas y las ocurrencias han continuado, multiplicándose y aumentando en intensidad y duración. Las últimas veces me ha ocurrido en público; a veces me veo en la parte de atrás de una guagua, o al otro lado de una vitrina comercial o sentado en la barra de un establecimiento mientras desayuno o almuerzo con amistades. A veces escucho ruidos afuera de mi casa y cuando me asomo por la ventana me veo alejándome cabizbajo por la acera. Hace unos días atrás hasta me llamó Bela a pedirme que por favor deje de comportarme como un sayco, que la deje tranquila ya, que no me pasee por los predios de su edificio y que no vuelva a preguntar por ella en el trabajo. Créeme Frances, no soy yo – o bueno, sí, lo soy supongo, pero no éste yo, sino el otro. Lo mismo me pasó con mi viejo. Cuando lo fui a visitar el otro día lo primero que hizo fue preguntarme que qué se me había olvidado, por qué había regresado. Me quedé atónito, incrédulo, aterrado. El tipo ya empezó a interactuar con la gente en mi vida y no sé qué hacer.

Plís, llámame en cuanto leas esto pa’que me digas cuando puedo pasar por tu oficina para una cita. Temo que cuando me vuelva a encontrar no sepa controlarme y cometa alguna estupidez. Espero que me puedas ver pronto, antes de que sea muy tarde…

2.11.08

epistola cargada

Primera carta desde el futuro




Lo primero primero: Soy tú. O sea, mestoy escribiendo yo mismo pero cuando me lea (cuando por fin tengas estas páginas en tus manos) no lo voy a saber. El instinto me sacudirá y me exigirá la más rigurosa incredulidad. Lamentablemente no tengo tiempo para explicarte nada. Tú sabrás. A mí lo que me importa es evitar la Nada, explorar la permanencia. Así que, olvídate de la razón, en este caso no te servirá de gran cosa.

No lo hagas, porfa, no lo hagas. Si te digo a lo que me refiero, pues nunca leerías esta carta, aunuqe el evento como quiera sucedería. En estas cuestiones lo crucial es la curiosidad, el despertar mental que al fin y al cabo es el que nos hace actuar, el que nos facilita ejecutar las acciones que nos empujan hacia el destino mientras a su vez lo van armando. No dejes quel miedo sea el motor de tus movimientos, no te detengas en esos lugares hipotéticos de los malditos ‘what ifs…’

Cuando tencuentres ante la turbia tendencia de la vida de suministrar excesivas anfibologías, no dependas tanto de tu mente, de lo que ‘crees’ saber. A veces la experiencia sirve para reforzar limitaciones inexistentes. No tienes que arrancarle sentido a todo, la lógica no es esencial para el funcionamiento del universo. Hay inteligencias que operan fuera de las abstracciones humanas, hay cosas que nosotros no tenemos ni siquiera la capacidad de imaginárnoslas, de aproximarnos a ellas a través del pensamiento abstracto o la imaginación.

A veces todo es pura sensación. A veces sólo sientes la verdad, la intuyes sin comprensión. Nada de raro tiene el que tu cuerpo reciba información que tu cerebro nunca canalice; cuando la comunicación ocurre a nivel cuántico, una célula común y corriente carece la capacidad de reconocer lo questá sucediendo muy por debajo de su nivel, de su posición particular en el cosmos. ¿Acaso tenemos ‘conciencia’ nostros deso que sucede en nuestro propio cuerpo a nivel celular? Pues lo mismo, la cadena continúa.

Todo esto porque llegará un momento en el que te cuestionarás eso que conoces como realidad, que serás testigo de algo que no cuaja con tu concepción fenomenológica de la existencia y por lo tanto te verás forzado a interpretarlo a cómo de lugar. Suéltalo, haz buche. Ráscale a la situación para quencuentres y aceptes lo Desconocido. Lo tienes a todo tu alrededor, pero tu propia experiencia te hace pasar por alto las señales, la evidencia de su presencia. Rasca el por qué de tus acciones y encontrarás la Mentira Innegable, el Mysterium Tremendum.

Gasto este tiempo escribiéndome porque la más mínima posibilidad de que funcione y tenga efecto, pues aunque sea ínfima es suficiente como para arriesgarlo todo. De cualquier modo ya la Cosa como que se ha salido del quicio y hay como detenerla de tal —

(hasta aquí la epístola encontrada dentro de las páginas del I-Ching de mi librero)

28.10.08

el Temponauta y los 4 Libros de la Immortalidad

¿Qué onda, no? Ondas y partículas, materia y energía. Son tantas las piezas del rompecabezas que el proceso de hallar su diseño, su orden, está condicionado por el trayecto del tiempo. Un pesamiento es un tramo del trayecto, por eso no se puede detener ni capturar.

Pero me adelanto, y no quiero seguir cometiendo los mismos errores. A lo que vinímos. El denominado “pliego putativo” del Manuscrito Voynich no es el trozo más representativo de este fascinante documento, ya que su inclusión se debe a la sorprendente semejanza en ejecución simbólica, o tipográfica.


En estas tres páginas del manuscrito aparecen objetos que parecen astronómicos


Aunque no comparta autor con su texto matriz – si se me permite un uso flexible del término ‘texto’ – es incuestionable que la pluma del Pliego Putativo tuvo amplio acceso al Manuscrito Voynich, aún antes de ser circulado entre los pensadores de la época. La conclusión incluye el supuesto de que el autor del pliego tuvo en sus manos el Manuscrito Voynich aún antes de que Roger Bacon lo mencionara por primera vez en la carta a su hijo fechada en junio del 1289. Por lo tanto la influencia del afamado artista está ausente por completo en el Pliego Putativo.

(Hay una escuela pequeña de historiadores rumanos que alegan tener en su posesión unas ilustraciones que hiciera el Bacon, ya cercanas sus postrimerías, que lo remiten a las áreas más estrambóticas del manuscrito, referentes a cierto vegetal inetrgaláctico cuyas propiedades alkaloides afectan la apreciación del tiempo y su posible división, a su vez, en páginas. Sería de sumo interés el análisis de tales ilustraciones, ya que podrían revelar algún dato relativo al paraje del manuscrito entre el 1300 y la primera mitad del siglo XVI, cuando volvemos a encontrar rastro del manuscrito en Bohemia. Y eso es sin ni siquiera indagar en la veracidad de los alegatos sobre la planta intergaláctica con propiedades temporales, cuya confirmación tendría incalculable impacto en la Temponáutica, hija bastarda de la metafísica.

Para los neófitos: El Manuscrito Voynich no es sólo el libro más extraño de la historia, incluyendo el infame y macabro Necronómicon, porque no es sólo un libro, sino muchos. Los secretos temponáuticos en él contenidos han hecho que el medio puñado de seres que ha logrado leerlo, haya podido también poner en práctica los recursos temponáuticos en sus páginas y regresar al momento en que fue redactado, interactuar con sus compiladores y de esa manera alterar su escritura, cuestión de que el manuscrito sigue siendo re-editado a través de los años. Esto hace que cada copia sea única, ya que representa una edición particular, y no existan nunca dos copias idénticas. El truco radica en poder establecer el orden cronológico de sus subsiguientes versiones o ediciones.

Por esta razón, el Manuscrito Voynich que Tolkien tuvo consigo en las trincheras de la Gran Guerra, las copias fotográficas del capítulo encontrado entre los papeles de Lovecraft, la declamación que escuchó la Shelley aquella noche junto a Lord Byron y sus secuaces de un pasaje cometido a la memoria de uno de los invitados, la copia en paupérrimas condiciones que anduvo bajo el brazo de Cabeza de Vaca mientras cruzaba de costa a costa en norteamérica, pues todas esas copias son distintas.

Hoy día sólo se conservan cuatro manuscritos, de los cuáles sólo uno sobrevive y se le conoce paradero.)

Y vuelvo y divago… Será la emoción de tener acceso a una copia del Pliego Putativo, no sé, o será que mis incursiones en la temponáutica han tenido unas consecuencias lamentables sobre mis capacidades expositivas y descriptivas. Lo mismo da, aquí lo importante es el pliego y sus implicaciones. Por eso me parece importante que aclare lo más posible su elusiva presencia.

Ser un temponauta autodidacta conlleva inevitables efectos secundarios. Todo parece indicar que los temponautas no mueren, sino que se disuelven en el tiempo. “Vaya,” dirán muchos de los que hayan llegado a este punto, “qué conveniente.” Pero se equivocan, no hablo de la immortalidad, sea como sea que los mortales logramos conceptualizar tal cosa. Hablo de una cancelación, de una omisión, de una redistribución del ser al integrarse poco a poco en el tejido de todo lo que le rodea. No llega a la muerte, no concluye, no ejecuta, simplemente deja de ser relevante, caduca, pierde definición y la capacidad memoriosa. No sobrevive ni siquiera en la memoria ajena. Su interacción con el entorno ha re-hilvanado tantas veces el destino que le concierne, que su presencia deja de ser influyente, necesaria.

Deja de ser, punto. El viaje cesa.

25.10.08

Templo



El Instituto Internacional de la Temponáutica Multiversal es un edificio como cualquier otro. Bueno, casi. Para el ojo adiestrado, las señales están ahí, al alcanze de la vista. No hace falta tanta secretividad ni tanto camuflaje, no importa quién se entere de lo que sucede detrás de sus puertas. De manera sorprendente, la entrada principal está siempre abierta, veinticuatro siete.

Esto se debe a dos razones, por un lado ofrece servicios hospitalarios de tercera y por otro, controla el dispositivo temponáutico más potente de éste y los otros universos que colindan con el nuestro. Pero para apreciar la magnitud del aparato, para poder maravillarse ante la compleja maquinaria que impulsa el tiempo y lo sujeta a nuestra manipulación, habría que repasar media docena de rigurosos tratados sobre la física cuántica y el electromagnetismo, sin mencionar ciertos aspectos de las leyes gravitacionales (ahí, ya, lo dije, no se trata de una sola ley de la gravedad, sino múltiples leyes que entran en vigencia según la presencia de combinaciones de ciertos factores exteriores…)

Regresemnos a lo que nos atañe, al aparato. Nadie se preocupa por quién entre o salga del Instituto porque tienen a su disposición el recurso más veloz de regresar a cualquier punto del tiempo, ya sean los fijados en el pasado, o los que se ramifican ante nosotros en dirección de uno de los futuros posibles. Ya no quedamos tantos de los que podemos operar en múltiples dimensiones simultáneamente. De hecho, hace tiempo que no veo ni a Liza ni a Jarol, los otros dos que yo conocía personalmente.Demás está suponer que sin lugar a dudas ello se debe a lo que sucede en ese maldito edificio. Pero no se puede vencer al que tiene el tiempo agarrado por los proverbiales cuernos, no se puede derrotar al que ha superado el tiempo.

Sin embargo, eso no quiere decir que yo no lo vaya a intentar…

25.7.08

mysterium tremendum


El cumpleaños de una gemela traspaginada coincide con la confirmación de la existencia de un misterio escondido en las hojas de un libro inexistente pillado entre los libros verdaderos de un tal Don Jorge. Ahora tentiendo viejo, ahora encuentro el aleph de las maravillas, ahora sincronizo con lo que nunca voy a poder comprender, con lo incomprensiblemente complejo que se estrella a lo lejos. Todo converge detrás de mis ojos; el ensayo de Gardner, la sonrisa olvidada de esa primera vez, la forma árabe de un sueño, el discurso eterno de un lunar oculto en el muslo joven de una antigua costilla, la kata hermosa de un movimiento amoroso, la frescura impecable de los últimos ojos que me sobaron el alma.

Pero también contemplo el otro lado -- la vergüenza de los años acumulados con coraje, el odio malgastado en el vástago que simplemente es, para bien o para mal, mío.¿Entiendes? ¿Puedes ver los árboles por el bosque ancho y ajeno de esta estrecha vereda que navego un poco sin dirección, y definitivamente sin teléfono? Rumbo fijo, susurran los recuerdos engavetados, los fantasmas atormentadores de otro canal, otra hora. Pero ése es un misterio menor, un misterio contemplable -- considerable, ¿no? Lo asombroso está al final del camino, por alló por donde discurren los murmullos de otro lenguaje ignoto, imposible de aprehender (¿o sera 'aprender'?).

A lo que vinimos: aquí esta el vacio precioso de una partícula imposible, la ruptura sonora de un abrir y cerrar de ojos negros y cósmicos, la literatura inalcanzable de la biblioteca de aquel porteño portentoso, los volumenes invisibles de tu historia indocumentada, el pensamiento incompleto de una vida apagándose... ¿o no es así?

Gotas caen, algunos se mojan, los pies lloran y la ropa tirita,
se sacude el aire, flota -- nebuloso -- un rumor
de oxígeno que se cuela dentro de uno
como una ilusión de sosiego montuno,
pero,
es en realidad una tranquilidad lacustre,
brumosa, que arropa el meandro de cavilaciones
y las vacilaciones ventajosas que descubre
tu pensamiento, dispuesto tal cual -- todo viento

el disparate
el último de los errores
el primero de los finales felices
pero la conclusión irresuelta
del morbo que nos afecta

foto del NYTimes

5.1.07

Segundo problema básico de la Temponáutica

¿Cómo recordar lo real, cómo separar las capas de la cebolla histórica sin perder de vista el verdadero curso del Tiempo? Este brincoteo del pasado al futuro y viceversa me tiene ya un poco mareado, por no decir desdibujado, fuera de foco como un actor secundario. Ya olvidé de dónde soy, cuándo nací y sólo me quedan las memorias falsas de mil lunas que nunca existieron en realidad.

Los cambios que repercuten en el futuro a causa de la intervención de temponautas como yo, también trazan efectos retroactivos, o sea, influyen sobre el pasado a la misma vez. Las ondas expansivas de nuestros actos viajan hacia delante como también hacia la zaga, al pasado de donde venimos.

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En algún momento tendré que detener este eterno viajar, esta condición perpetua de viajante trotaépocas. Aunque para mi siempre es hoy, o sea el presente, el aquí y ahora, sin poder poner un pie en el futuro y otro en el pasado, comprendo además que puedo desplazarme por la flecha del Tiempo a mis anchas. Pero el problema es que mis anchas ya no son lo que eran antes. Ahora lo único que deseo es la tranquilidad que provee un lugar familiar, una cara conocida, un barrio inolvidable de la infancia.

Presiento que rondeo los treinta años de edad, pero mi certificado de nacimiento lo tuve que entregar al Instituo cuando primero ingresé en esto de la Temponáutica; y ya todos esos hechos, esos días de emoción cuando primero saboreaba la posibilidad de brincar en el tiempo, ya todo eso ha quedado relegado a este insaciable olvido que se lo ha tragado todo, desde mis años de infancia hasta mi adolescencia, mi primer amor y mi primera desilusión también. Además mis padres han perecido ante este vaivén temporal, muertos sin duda hace tiempo ya. Eso me pasa por haber ingresado al Instituto Caribeño de la Temponáutica a tan temprana edad. Después de tanto tiempo, ya no puedo confiar ni siquiera en lo que evocan los olores, ese barómetro memeorioso que en la mayoría de los seres humanos es más certero que ningún otro sentido para transportarnos a puntos específicos de nuestro tiempo en este planeta ínfimo e insuficiente. Un buen olor recupera la más entrañable memoria, pero para mí ya todas son irrecuperables, ya todo es pasado remoto, porque no importa cuán atrás viaje en el Tiempo, siempre me parece caer en el futuro, mientras que mis recuerdos de infancia están cada vez más hundidos en un punto ignoto de la historia, de mi historia personal.

Todo lo que veo ahora son los patrones en la Flecha del Tiempo, cuya naturaleza es parecida a la de la luz -- ¿será onda o partícula? ¿De qué se compone el pasar del Tiempo? Por esto el Tiempo elude cualquier definición real; tenemos que aceptar su reptar sin cuestionarlo, sin poder desentramar su secreto fluir. La Flecha del Tiempo puede discurrir por tantos lugares y vidas futuras que a veces nos recomponemos como otras criaturas que no son humanas. A Pablo le pasó que en su último viaje llegó a su destino como una hormiga, ya que había viajado al pasado antiguo de la Tierra.

Ahora me preparo yo para lo que espero sea mi último viaje, todavía no se si para el futuro o para el pasado, lo mismo me da. Tampoco puedo precisar dónde, o mejor, cuándo te encuentre. Es posible que sea nunca, o aún de inmediato, sino es que que te encuentro siempre sin poder reconocerte. ¿Existirá esta mujer que habita mis sueños como si fueran su casa, o será simplemente el producto de una imaginación hambriente, un cuerpo que no aguanta más, un hueco en el alma, un deseo nunca cumplido ni materializado?

Supongo que mañana me enteraré cuando entre en la cabina por última vez. Mañana. Qué concepto tan absurdo para los temponautas de carrera como yo, ya que el transcurso de los días han perdido toda relevancia en lo que concierne a mi diaria vivir, que se ha convertido de por sí en otro absurdo más, otra locura cotidiana sin peso ni gravedad, ni tan siquiera con algún significado o vestigio de él. Nada ni nadie recupera su sentido en estas labores temponáuticas, nada que sea realmente apreciable para un temponauta de carrera como yo.

Ya veremos mañana.

12.11.06

Animo gente

Esto es pa largo y no nos daremos por vencido; en las palabras immortales del primer temponauta:

''y creyendo que era imposible, fue y se dio contra la cuarta dimensión....''

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Pero, ¿cómo uno empieza a ordenar los trocitos de una existencia cuestionable, a lo sumo incompleta? ¿Qué hace uno primero? Puedo organizar las migajas de amores que me han caído del cielo, o los relámpagos de pasiones que me suben por los pies desde el suelo.

Son demasiados los trocitos, demasiada la gente perdida en este desorden que algunas tienen la osadía de llamar vida. No me sorprendería encontrar fantasmas detrás de cada anaquel de libros polvorientos o que el baúl con los stickers de un teenage deadhead esté atestado de fantasmas inconformes, voces que no me dejan dormir y rostros que penetran en mis sueños como máscaras de festival, de fiesta, de Día de los Muertos. ¿Será un padre postrado con leucemia lo mismo que una pesadilla huérfana y recurrente que no te deja pegar los ojos?

Aquí ahora hay unos cuantos -- está ella, que de seguro sólo se trata de un alma escapada mientras su cuerpo duerme (qué envidia; dormir!); está él, negro como un caballo de carrera, por aquello de sucumbir al estereotipo, pero él siempre me acompaña a donde sea, él es mi pana, o lo fue, igual dá, ya que el tiempo es un gato cruel y nosotros no sumamos a más que un lagartijo o un arrierito que lo entretiene brevemente.... para cuando este Cronos Felinus se canse de nosotros o nos esche a un lado heridos de muerte o nos deje escapar sans alguna extremidad corporal realmente necesaria.

Pero esos son trocitos invisibles, difíciles de definir, de atrapar. Siempre preferí los fantasmas a los seres humanos con cuerpo y alma, aquellos anclados por la carne suelen padecer un sinnúmero de aflicciones aburridas y disfuncionales. Por lo menos los fantasmas, los de la dimensión gaseosa al Otro Lado, esos sí se quieren comunicar; la gente lo que quiere es imponerse, y no importa de cuándo estemos hablando, la realidad es constante tanto para los mortales como los inmortales de la próxima dimensión (sí, las dimensiones se suceden en orden, no se encuentran todas existiendo a la misma vez en el mismo espacio como creen equivocadamente cierto sector de la inteligentsia científica occidental. Reportes de temponautas serios y fidedignos nos han contado una de cosas del futuro, que el distinguido Mr. Wells y sus seductores Morlocks y Eloys parecen productos de una imaginación decimonónica y no una fiel descripción del futuro en realidad diezmado que nos espera, del canibalismo literal y figurativo que representa el porvenir terrícola y la flaqueza del boricua futuro. Uno de los susodichos temponautas sólo quizo usar el viejo estribillo de otro clásico del pasado para describir la situación que nos acecha en el devenir: ''...huesos para los perros, toda la carne pa' mí.''

El Instituto Caribeño de la Temponáutica está pasando por una crisis de personal que me lleva a pensar que quizás las cosas mejoren el en el futuro, lo cual ya he comprobado que no será, así que tal vez lo mejor sea esperar el futuro de la forma tradicional, como lo hemos hecho hasta ahora la mayoría, sin arriesgarnos a los desgarres sicológicos que suponen ser un temponauta temerario y astuto.

3.11.06

más del eterno retorno

Ahora mismo se encuentran los temponautas --que se dieron de voluntarios para un viaje tan peligroso-- en la estación de University Gardens para emprender el susodicho vuelco temporal en busca de las contestaciones a todas esas preguntas que nos aquejan; no D. Adams, no nos conformamos con un simple 42, aún cuando significa el aumento en los libros antiguos de oriente. No se desilusionen, y si quieren añadirse a la lista de voluntarios, recuerden que los temponautas primerizos tienen que ser vírgenes, porque sino pueden regresar con crías del futuro o como una cría ellos mismos desde el pasado. A veces ni regresan porque una mariposa batió sus alas moribundas en la red de un coleccionista y sus progenitores entonces nunca se conocen. Obviamente, preferimos huérfanos, pero no de esíritu (conmigo basta) porque lo pueden perder también a cuando quiera que viajen en el tiempo.

Y tampoco olviden que el único modo de transportación obligatorio que tienen que llevar es un skate. He aquí como acabó el skate del que compuso el granito de arroz, y esto sólo después de utilizarlo sólo una vez:

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el retorno del temponauta

Perdidos entre décadas decadentes del futuro, ayer regresó nuestro querido loser y nos remitió un diminuto informe (o para aquellos más tradicionales; reporte) y digo diminuto porque lo único que encontró a modo de pergamino, si es que podemos usar esa palabra después de todo, fue un granito de arroz y como tinta, nada más y nada menos que su propia sangre, si eso es lo que es, y para diluirla y que no fuese tan espeza, la mezcló con los líquidos que supuran cientos de cucarachas decapitadas, con gusto de corte Zen, nos informó, porque las cucarachas decapitadas no mueren hasta después de siete días, porque ya no pueden comer ni beber agua. La tinta se transformó en una algo amarillenta, o como dicen por ahí, bone white. Nos tardaremos por lo menos un siglo en lo que desarrollamos la tecnología necesaria para no sólo poder leer el manuscrito en dicho granito, sino también para reproducirlo en muchos más granitos de arroz.

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nuestro querido loser

Pero no se frustren, la Temponáutica nos permite viajar hasta dos siglos al futuro, cuando ya los granitos serán standard en todas las naciones emergentes (al parecer esto se debe a un tipo de cataclismo que ocurrió durante una de las carreras del Tour De France y decimó las naciones modernas que conocemos hoy día) y podremos brindarles el informe Sello Rojo, como lo hemos denominado aquí, a todo lujo de detalles.

18.10.06

aguacae

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la lluvia, el chubasco, el aguacero, ninguno compite con la probabilidad de un grifo viejo con varios boquetitos tapaos, tiene que haber más, tiene que fluir el líquido resbaladizo que me empapa el viaje y moja la película, produciendo imágenes borrosas, a saber si escabrosas pero de una manera fiel al acto de la pureza de porcelana, el slippery when wet de tu despedida, el resbala cuando mojado de tu carretera privada sin pavimentar las cosas que nos separan, aquí, bajo la lluvia, estoy incumplido, en olvido voluntario sin la soltura de una espesura más personal de lo que puede ser un relámpago de sed, deseo, decantilado sobre la mesa como un derrame romántico entre dos supuestos consentidos... me abrirá el pecho para desgarrarme el agua acumulada que le estoy guardando en el lecho derecho de mi tórax voraz e insaciable. O quizás me parta con su sable semántico de sesiones secretas en terceros pisos. no importa, lo mismo me da, lo único que quiero es salpicar como el agua de una ducha en tu matre de lozetas desnudas....

17.10.06

la receta de pedrúfalo



Así es como va la receta:
(siempre al son de un CD querido)

Caminas hasta la Plaza Rub-a-Dub
escrutamos el perímetro con ojo certero
y dedo -- no queda más remedio -- mojado

Así calculamos las chapas, la marea y el viento
las piernas y los pasos, el café y el hielo
y lo más importante, el sol y la sombra

(por poco escribo ''broma'' en vez)

Entonces ya tenemos el caldero
los ingredientes van llegando
uno a uno, una a una, en bonche
lo cocinamos todo a fuego
lento, por supuesto, paque
sepa tan rico como lo queremos
¿no?

los fantasmas

11.10.06

chance

el tiempo descalibrado que se acumula en la siquis de un temponauta puede llevar a unos estados cognitivos poco deseables, si se me permite el eufemismo. Por fortuna, los encuentros azarosos son los que nos mantienen vivos (hiperbolizo a murakami, que dijo ''chance encounters are what keep us going''); y esta noche once de octubre, mientras los niuyorquinos se rascaban los ojos incrédulos ante la falta de respeto que una avioneta dio al deja vú, una temponauta de lo más hermosa, con su casco obligatorio de todo temponauta, se dio cita conmigo de casualidad en la estación de university y me convidó unas moñas suculentas que me trajo del futuro. he aquí un recuerdo de la estación clandestina para temponautas temerarios, con ciertas debilidades de verde corte.

30.9.06

daungüar-spayral

Aquí en la otra cost(r)a, tras mucho quemarnos los ojos y robar cámaras digitales para poder documentar lo que nadie atreve a capturar para la posteridad, estamos orgullosos de anunciar el pantagruélico hallazgo de nada más ni nada menos que la primera estación de temponáutica en la isla de Puelto Rico. No hace tantos días ná que por aquí vimos bajar a un negro que huía del pasado, en particular de la década de los 50 en misisisipipi. Su servidor convidó al colega temponauta con una sabrosa alcapurria de yuca que me trajo de Hatillo Jeh, o en la realidad su mamá, pero luego de un corto intercambio el tipo volvió a montarse en la estación y balbuceó algo entre dientes. Si no fuera por el pincho que me ocupaba, hubiera escuchado mejor, pero creo que dijo algo así como ''a mí sólo se me ocurre... bla bla bla'' después de que yo le di un pequeño update de la situación isleña actual. Si mal no recuerdo (otra vez el pincho en cuestión) creo haberlo escuchado farfullir algo de Miami, pero bueno, la temponáutica sigue siendo una metafísica emergente...

7.8.06

temponáutica clásica


el primer intento serio para viajar en el tiempo fue llevado a cabo por monjes tibetanos en el siglo Trece; lo hicieron con fuego, buscando la transmigración temporal en la alquimia salvaje que se fraguaba entre las llamas. Desafortunbadamente, terminaron las más de las veces en meras cenizas inmutables, para esparcir por el techo del mundo.

No fue hasta los tiempos de Primitivo Reguero, el boricua bestial, primo de Ramito (el de la altura), a finales de los cuarenta cuando documentamos la primera ocurrencia verdadera y corroborable de una traslación temporal. En el siglo veinte, ya no es el fuego y la alquimia, sino más bien la cuántica y el ectromagnetismo; una simple tormenta eléctrica, al fin y al cabo. Primitivo logró reaparecer en el 1989, en un concierto de Jane's Addiction en Boulder, Colorado, y a su regreso tuvo que ser internado en el Capestrano, clase graduanda del '53. Luego de varios intentos fallidos, fue el sobrino de Primitivo, Filadelfio Segundo, que en el '59 logró viajar en el tiempo con suma precisión: reapareciendo en justo el concierto de Saga en el '84 al que quería viajar.

(de la entrada sobre temponáutica de la Wikipedia, 2008)

30.7.06

bocanada atmosférica

no es el azul que esperaba,
pero el violetoide cúmulonimbo
me impresiona favorablemente.
también tropieza un verde humilde
estirado en hilachas como
una rosa sideral de navegación.

si piensas, me dice ella soñolienta,
que esa verborrea te libra
de compartir la changa, nunca
habías estado tan equivocado.

sorprende, plís

29.7.06

por las nubes


Estás? Júum... será por aquí? No lo sé, no hay manera de saberlo. Los Temponautas estamos en constante movimiento y a veces nos desenfocamos. Pero sé que estás por aquí, en algún sitio, escondida. Lo sé porque ya te conozco, pero te conozco de allá, de antes, de antes de que cayera en el Flujo, en el vórtice cósmico centrífugo de la traslapación temporal... temporal, temporal, allá viene el temporal... ves? soy tan anormal como el vecino. pero me pareció necesario, sino vital, llegarle hasta aquí a ver si te encuentro. apuesto a que sí, soy un pesimista irredento, y de encontrarnos ahora, desataríamos desastres a diestra y siniestra, de todo tipo, valga la aclaración, catástrofes sentimentales y calamidades capitalistas, de espacio, de electrodomésticos, de un piano de cola larga que toca con afinación perfecta luego de un abandono de años. te conozco ya, y no puedo aguantar la emoción de verlo todo cambiar...