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17.9.11

not like maine is falling

lluvia, calor, el verano en las tablas
el frío y la melancolía de octubre
the moment they all turn red
cognatos del cuerpo encima
el uno del otro alrededor de ella
se troca en rayuela fuera de lo meta
y justo en el centro, que puede
que no sea centro, del mismo cuerpo

cuando me levanto despejo la cama
y descarto los sueños de noche
llevándome sólo el acento clandestino
de la palabra, la maldita palabra
queda entonces el repaso, la revista
por los estados más inhóspitos

los terruños de lovecraft y el tedio
del horror cotidiano y tremebundo
del litoral de septentrión y sus babas

we must get back to the coast
todavía quedan posibilidades

16.7.11

conversation with a gorilla




hey man, you don't look so good
but what can you expect, eh?
trapped as you are in the middle
of all this people around you

hey man, you seem awfully serious
pretty grave, to be honest
intensely bored out of your mind
and again, no surprise there

hey man, believe it or not
i know how it is, this way
that we break, like so much
dry weed in our hands

i mean, sure, mine aren't
human hands like yours, but i have
a feeling you know what i mean
like i know how you feel

12.7.11

you tú


you no eres tú
but all the others lumped
together over

there are many yous
pero sólo estás tú
mi vernáculo

31.5.11

Llegaron los chinches


No me pregunten quién los trajo ni cómo, porque tales especulaciones pueden volver loco a cualquiera. La verdad no puedo precisar cuándo fue que llegaron, pero llegaron en grupos de cinco y seis y se metieron en cualquier rendija para quedarse. Llegaron con huevitos y primos y larvas y familias extendidas. Llegaron chiquitos y grandes y hambrientos. Llegaron en bultos, camisetas, gorros y zapatos. Llegaron y se apoderaron de las almohadas, los libros y la mecedora tan cómoda esa de cincuenta dólares que compré en el Ejército de Salvación. Sabrá Ostiamundo si hasta llegaron en la cochambrosa susodicha sin yo darme cuenta. Llegaron y se metieron en cuanto recoveco encontraron en el primer piso y siguieron subiendo hasta llegar al cuarto piso. Llegaron y comenzó la rasquiña. Llegaron y me tuve que chupar tres horas de los más horripilantes videos de Youtube. Llegaron y cundió el pánico del día a la mañana. Llegaron los chinches a la Villita.

20.5.11

do you?


you know how your wife is alone tonight?
feeling.

you know how your wife is feeling tonight?
alone.

you know how your tonight is feeling?
alone.
there is no wife.

do you know how alone you're feeling tonight?

18.5.11

ojalá la soledad me dejara solo


sucede que el deseo ahora
sólo rinde cansancio, el dolor,
tan descarado en su momento, pura
monotonía, pero no de la buena,
como la música de bob, más bien

como el insoportable calor de los trópicos
cuyo implacable sonsonete
embrutece y deshace las cosas

estas cosas
que constituyen
a estas alturas
mi única compañía

ocurre que me agota tanto
espiar parejas en la calle
imaginarme que soy yo
y que ésa eres tú

no puedo más con las mentiras
que yo mismo me preparo
de la mismita manera
que me preparo los espaguetis

sin ganas, sin sabor
porque no me queda

más remedio

1.5.11

otras many



remember the first?
yeah, me neither
then there she was

¿muerto quieres misa?

what about the second?
teeming, but only nicknames
almost cute and the salmon

and then there were three

four hearts, like cows
have stomachs, all beating
and that's only el principio

september slumber before
the fifth and after six
there were no more lives

left over, seven nine
and ten not to
mention in between, the rest

all lived together
but at different times
before and after

we became neighbors and all

un day sí otro not
they all spent the night
some more than one

two stayed a while
both kept looking
at the door, the open door

the baby didn't cry
right away
it was a girl

it always starts with a girl

26.4.11

nowhere but You


we must, and converge we will
rising might be a big if
what you say is true, then, you
are as final as any destination
can be, as tiring as any trip
must, lagging in the jet stream
of consciousness, of arrival

at long last the field is level
the gathering is slow, but steady

i choose the person
the body that disturbs
the cliched case of life
imitating art imitating life
a certain swagger come and gone

but there must be stakes, obsession
a sense of the now, deliberate
and urgent, that fierce indignation

well, i'm afraid there is
nowhere else but you
in dreams, on stage

and off

29.3.11

when one does the pursuing



the things i've seen

things like cold demons
that are my lovers, my sights
unseen but with closed eyes

things that crawl up my leg
and wrap themselves around my past

these things
these things i've seen were always there

always like something else
billowing above our wants

watching over us like so much silence
waiting like so much undone still

i guess this is what happens
when one does the pursuing
and you're like catnip to me

the things i've seen
these things have never come to pass

like the stations in life
or underground, hurling along

we will wait and do as were told
at least until our lips meet
like that one time outside the door

the things i've seen

17.3.11

HIV (high in vain)


veintiocho de de julio
de milnovecientonoventidós
una ciudad cae en medio de un edificio
derruido entre polvo y basura
una calle estudia al hombre
hambriento
unos regalos se disuelven en un niño
una radio un libro un cachorro

el veintiocho de julio
de milnovecientosnoventidós
alguien ajusta una correa vieja
alrededor del bícep
en realidad justo encima
la cuchara caliente, el algodón
prieto
un pequeño chancro en el labio
molesta y no quiere que la bese
otra vez desaparece fulano
esta vez en centroamérica
mucha gente aplaude y las luces
ciegan ojos, anulan el dolor
de estómago, una lágrima invisible
unos cuantos reunidos para
escuchar el resultado de la Prueba

24.11.10

Lunes, pero martes




no le vamos a conceder palabras
tampoco lo reconocemos, el ruido
eso que cruje debajo de la suela
pueden ser disparos diez calles
más abajo, o pueden ser
dimes y diretes, inclusive,
podría ser el grito desesperado
de ese amor atrapado en páginas

el viento apenas alude, al final
del día ésta es su ciudad, y somos
parte de lo que sopla por las noches
de lo que nos cuesta nombrar por
temor a equivocarnos, en fin,
nadie nos mandó a abrir esa gaveta

lo que encontramos nos deja lelos y
resulta que los días ahora
no son suficientes y las semanas
quedan trilladas en la nomenclatura
'de fiesta' que adorna nuestros años
de calendario y días de vacas

a ver si mañana amanece nublado
y la ciudad aguante la respiración

19.11.10

boys




it may be a good time for you
to take someone on a date

as i master the art of rolling
the perfect cigarette, with the punches

outside the girl with the red sweats
is running, not walking, the strange little dog

food takes forever
el busboy nos da vuelta
like a shark, round and round
nos reconocemos

it's time for me to focus
something i can hold on to

for real. for real?

this of course, puts me squarely
between a poem and the streets

the strange little dog had already done the deed
there was no need to walk

so we sat and waited
food takes forever
everybody else is staring
the game on the tv

boys, she said

might as well run
at this point
algo's bound to give

18.11.10

can you hear me now?





i hear the phone ring
but it's a lie
it doesn't ring like that anymore

aquí nunca hubo buena señal

29.10.10

los días se repiten como el coro de una canción vieja


sutil lo sabemos porque somos iguales
su cede es como si nada, casi como si nada,
un monumento a la futilidad,
un picor inclemente, una condición crónica
y las uñas largas como lápices afilados

mientras

mientes sobre el papel, trazas el alivio

y

rascas elocuente en la parte entrañable

¿por qué tú? ¿por qué yo?
¿por qué tuyo y no mío?

mientras

¿y?

los días se repiten como el coro de una vieja canción

3.10.10

Homenaje a Rafael Hernández (el de Maricao)


Hoy tengo un morbo fatal
que me jode y me encojona
la vida está tan cabrona
que dan ganas de cagar

largo y tendido sentéme yo a pensar
que como jesucristo en su madero
flotando en este inmenso mierdero
en vez de una corona de espinas
llevo un cangrejo en los huevos

Rafael Hernández falleció hace unos días. éste, su poema, caló hondo en mí érase una vez. Q.E.P.D.

30.8.10

semanario


lunes

me sacudo las penas como pulgas
husmeo los traseros de los demás
(siempre pendiente al trasero de los demás)
mucho más interesantes que el mío


martes

lo fuerte de tu recuerdo es el perfume
permea el día e impregna las despedidas
alguien pregunta por ti y por el perro
el día termina en silencio y con alta presión


miércoles

los vehículos zumban en la autopista
los relámpagos acercándose a lo lejos
con los cigarrillos llegan las dudas
de todos modos los truenos no dejan dormir


jueves

apesta a grama mojada y pisoteada
la energía discurre sin ton ni son
arremete como cauce sin prisa
hasta el otro extremo del fin de semana

viernes

extrañamos a algunos, aunque no falta nadie
a tu hermano lo ubican en la ciudad
callamos y tomamos café, a la espera
de otra noche más para lucubrar


sábado

empiezan las llamadas, se desbordan las excusas
los reclamos se amontonan como latas vacías
y a todos se nos cruzan los quizáces
sólo yo reparo en la falta de correo


domingo

la tormenta ayuda a afrontar la amnesia
sobre el horizonte se perfilan como en un espejo
mientras más evito las miradas, más gente
aparece a doblar las campanas de la iglesia

11.8.10

la última vez




se dice de lo más remoto
se habla de lo más escondido
se sueña con la retirada

pero se duda con todo lo que me compone, lo que echo de menos
así es que se conforma el recuerdo, que se copula con la añoranza
tú en la penumbra, por supuesto, y yo sin idea, sin saber
que no viene otra después, que no hay guarida ni cuartel

escucho las voces e ignoro el café que me acompaña
pero no es suficiente, sigo ofuscado con tu sombra
promiscuído entre tus posibilidades y manifestaciones
sigo sentado, solo, atrás en las escaleras de hierro
dizque un escape para cuando ardan mis entrañas
y se cuezan mis titubeos ante tus pies, antes de dar media vuelta

atrás está todo lo que quise decir, lo que quise retener
lo que me propuse cuidar con el decoro que nunca tuve
la confianza que siempre me evadió, como el cariño
pos-traumático que marcó la hora de tu ausencia

esperé como esperamos todos en algún momento u otro
vi cómo las reuniones coagulaban conocidos a mi alrededor
cómo las emociones se disolvían ante el retorno
esperé hasta ser el único en mi casa, en la estación
y luego volví a ser el que nunca fui, sólo por un instante

nunca más, me dije, seguí allí, sentado, esperando
postrero, como siempre, pero con la mirada en el monte



photo:
http://www.flickr.com/photos/rafvs/4785530637/

21.7.10

It started as a letter




It did rain that day. And the next, of course.

The pale glow of the window was enough
which is not too say your shadows are sore and drowsy.
At their most egregious, some have said
even though I prefer them long and mean spirited
like that other time you were surprised not leaving.

The elements?
Well, there was the rain and the long shift by the phone
there was the sound of nothing to do screaming from long ago
and they were all there, their faces also in transit
where they're not as threatening as your note
standing vigil in the kitchen with the rest of them.

The elements?
Well, there was the surprise. All night long
like the heat from the clouds, the alley, the fire
escape to no avail, like the stuff of your words
all over the place, the detestable longing to be

elsewhere

that's what they said
what they read
what they conveyed

your notes
in every door, every wall
in every drop

It did rain that day. And the elements?
They were waiting for me outside of town
like everything else.

9.6.10

haikú sugestivo

usar tu peste
como ropa interior
por varios días

6.6.10

Síntomas del Mall


se trata de un mareo
progresivo, letal
comienza con el reflejo,
el filo brilloso de la ciudad

luego el sol, la luna, el inequívoco
resplandor del porvenir

entonces alcanzo el oasis
y resulta ser puro cemento

9.4.10

casualidad


la física resultó ser una falacia
el espacio, una ilusión complicada
la soledad, la única compañía veraz

y todavía falta que caiga el sol

sólo el tiempo sostuvo su forma original
sólo el tiempo no cambió y continuó como si nada
el resto quedó promiscuído por la percepción
confabulado para el consumo en unos instantes
sólo el tiempo pudo con todo y siguió igual

y todavía falta que salga la luna

la conjura de los cuerpos queda al descubierto
somera e incompleta
la geografía falla, titubea, se desprende y cae
sin lugar a duda
sería imposible, absurdo, toparme contigo ahora

y así mismo es

31.3.10

domicilio




hay una pared de ladrillos y ruidos
afuera en el callejón
se alborotan los vehículos, pero el silencio
adentro se me antoja intolerable, artificial

por más mío que sea este lugar, esta vocal, este acento invisible

sigo siendo otro más, consentido por la falta
sentado entre la concurrencia pero pendiente al piscolabis
la Noche es una mentira literaria, un choque al sistema
un espermatozoide – cual partícula de polvo – entrelazado
con ternura entre la misma escena que nos separa

por más mío que sea este lugar, esta voz te pertenece

21.3.10

Esquerita, my love...


Fucking Johnny Broom. After almost twenty years of hiatus, good ‘ol Broom decided to stop by his mind for a visit. That’s just the way it was with Reeder. Invisible people were always dropping by, making an appearance, checking in on his mind.



This one, Johnny B., had once upon a time crawled out of the pages of Edward Ronn’s Gang Rumble that night Reeder perused that particular tome. He always remembered that first line, so trite, so typical of the times: “Young Johnny Broom had it all figured out. Only suckers and squares – like his brother Pete – worked for a living. There were easier ways to make the fast buck and a cheap thrill.”

He remembered finding the book in the army green dumpster back in the alley, all warped and twisted by the elements. And there were plenty of strange elements back in Greenville. But that was past now; now all that was left in his mind of his hometown were the opera obligatto hollers and a baby grand piano, a piano so vast and abundant that it was almost as if it was alive. It was life itself, all of it contained in that single piano. Every time he’d walk up to it, his skin froze and tensed, the hairs on the back of his neck stiffened and stood. Ah, how could Brother Joe have been so clueless, if only he could be here now.

“It’s starting! Starting I say,” he wailed onto the faithful from his small town past now shifting restlessly in his mind. Finally a world we can actually claim as ours, he thought. No more serving, no more dishes, no more folding clothes, no more alley smoke in your eyes – it is all ours! Yea, right Joe, dream on… There were easier ways, he’d thought unoriginally as he pounded on those keys, as he had wailed out of control in all those halls. Goodbye Joe, goodbye Greenville. After that it was the big N.O., then the Golden State, and now the Shining Star of the Caribbean, a star on the verge of a supernova collapse. Buildings and security guards, record labels and rhinestone studded glasses, screaming teenagers and anxious executives on the sidelines.

The traffic would not give; the cab was a stupid idea. He paid the driver a couple of bucks and got out of the cab while he adjusted his brassier full of toilet paper. Vintage voola turned into an infested slut, shiny little dreams littering the alleys all the way back home. However, the uproar of a stormy night in San Juan cleansed his thoughts and afforded him so clarity, some direction. So many people on the move, so much wind stirring things up. He recalled that night at the Note when Paul Peek explained to him the pleasures of anal penetration.

“See,” Paul had said, “there are these glands along the walls of your rectum passage that are connected to your adrenals. I think in women this mass is called the G-spot, but in men in endows anal penetration with the capacity to unleash quite an orgasmic experience, thanks to some watchamacallit hormone or other, you know?” Shit just flowing out without rhyme or measure. Reeder never imagined he’d meet a person so full of shit, so absolutely off. No Paul, not quite, a true orgasm could only be experienced out and about, on these damp streets and alleys swelling with energy. If Paul were still alive he’d call him to explain how a real orgasm relied on numbers, simple arithmetic. Poor cocksucker died with one up his ass, lucky bastard.

From somewhere came the time, above the din of social anxiety, and he realized he was already late. Fuck it, and fuck Pantojas too. He could go to hell. Reeder was sick of it, sick of the whole damned thing. Fuck his vaudeville robes, his crappy show and his hairy ass. It had taken Reeder quite a bit to figure out that doing a transsexual burlesque was not really an Easier Way.

“Esquerita mi amorrrrrr…!” He turned to find a glowing Raoul. “I thought you were doing the show tonight as well?”

“Brillas de lo pendejo que eres, Raoul. Just get the hell outta my life.” If only Pantojas could’ve heard that, how he’d given serious lip to one of his so-called high rolling regulars. He’d say it again louder, so all the joint could hear. But you know what, he didn’t need Pantojas, the anonymous mass of people around him was enough for him. He’d have the whole world as witness.

Only one thing left to do: return to the grand ol’ piano, to the pounding and hollering that had made that white woman back in Dallas faint, twice, to the mile-high pompadour and patent leather Cuban heels that made him tower over seven feet, to Sister Rosa by the ovens with the bread, blessed in every conceivable way. In a raging fit of revelation he began to undress, to shed, first his wig, then his bra, the wild black rippling over his chest. He ran into the streets, the toilet paper flowing back like a glamorous scarf, jumping onto the hood of a car and grabbing his balls for all to see. “For all of you to eat one last time!” Then his dress, carried by the hurricane winds for what seemed like forever, every article of clothing taking to the air like bats out of hell.

In seconds he was naked and covered in goose bumps. “Fuck you Johnny Broom!,” he screamed as he jumped from car to car, his bare feet denting the hoods. From his vantage point, Reeder could see the river of still cars, the lack of motion, the stunned faces, he could even hear the heckles of far away bystanders, amused by the turn of events. “Storm, hey stoooorm,” he continued, “this is your victory, this is your lesson, your legacy!” He continued hopping from car to car, banging on the rooftops, urging people to wake up and strip away the lies, the fears, and experience with him a real orgasm. But when he landed on the blue Gran Torino on the farthest lane, the driver stepped on the gas and he lost his footing. Down, of course, he went, his glass eye jumping ship upon the impact from LeCar speeding by on the grassy median.








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chicago 2010

28.12.09

la navidad del Temponauta



el espacio es grande, tal vez demasiado
las estrellas interminables, los mundos infinitos
pero la profundidad del cosmos es irrelevante
cuando todo lo que quiero, cabes entre mis brazos

29.11.09

las arropadoras


70 veces siete cuerdas de cariño ya he andado
y aún no tengo tu justa dimensión en el pecho
juanantoniocorretjer

Entro
como llave de éter en el cerrojo
de una puerta sin goznes

al anochecer, unas ganas de llorar
me abandonan
los recuerdos
me arrebatan la cordura

me arrastran las leyendas


Adentro
tu horizonte inverso de soles
y azules es a la vez un secreto

al anochecer, unas ganas
navegan
naufragan
estas arropadoras ganas de tenerte

a media luz, en una canción
al anochecer

6.9.09

el o(ri)ficio de la nostalgia



caminando por la calle
luego de una buena papiada
me llevé el dedo a la nariz

mis intenciones eran hurgar, encontrar y despachar
la fuente del picorcillo ése
ya que no sé de qué otra manera describir esa sensación
de presencia mucosa en lo más adentro de las fosas

sin embargo, lo que me arrebató fue otra cosa
fue esa aroma particular tuyo, sólo tuyo
y no pude desvirtuar ese dedo en mi nariz

ahora ese dedo era una entrañable reliquia

18.8.09

sondeo de silencios




I
silencio número 69

estaba sentado, como de malas acostumbro
afuera era irrelevante, un trasfondo inútil
al derredor se te caían las razones

ensordecedor resultó ser
incómodo, el impacto
del no tener nada que decir, nada que añadir
ahí estaba, sentado
contando las veces

la puerta estaba abierta como tu boca
entonces anocheció



II
silencio crónico

tuvo un buen comienzo
luego se instaló más tiempo de la cuenta
pasmó las pausas y deshizo los suspiros
se nos quedaron las miradas atrás
olvidamos que también podíamos cerrar los ojos


III
sin duda silente

cayó como un telón
como una decisión

nadie pudo interrumpir
tampoco permanecieron por mucho
salieron sin mediar acuerdos
nos dejaron sin reservas
a la larga, poco importó

cayó de nuevo
de lleno

no admitió argumentos
ni protestas ni peros;
puro punto final


IV
silencio democrático

primero callaste tú
luego ella, emulándote
entonces el resto

no era para menos
así es la naturaleza de cierta información

esperé sin esperanzas
no había cómo zanjar
el gran abismo que abrió tu noticia

quise despedirme
pero no lo logré
nunca lo logro
sólo lo prolongo

así quedamos, pues
alelados ante la posibilidad


V
silencio, otra vez

cualquiera diría que me encontraba en la Lázaro
pero estaba afuera, entre los árboles
rodeado por las pisadas en retirada
asfixiado por las emisiones del estudiantado motorizado
adosado a la indecisión del ocaso
debatiéndome entre la noche y mi ausencia

pude llamar, pude aclarar, pude elaborar
pero preferí la perfidia del abandono
el vacío de la tarde difundida entre las hojas
la llegada de otra guagua más que dejo pasar
las últimas dos caladas antes de que se acabe el cigarrillo

mientras caía el sol
la duda se me antojó como mejor refugio



VI
retorna el silencio

ése que había perdido cuando salí de la isla
ese devastador vacío que retumbaba en mi cabeza
ese zumbido interminable que se estira a lo largo de los días y las noches
cuando salía a la calle para observar el caminar de la gente que habita mi ciudad

regresa el silencio
esa callada tensión atmosférica
que detiene el tiempo y enciende las entrañas
es como un aguantar la respiración
colectiva, en masa
a través del mundo mundial

surgen sombras y anticipaciones
expectativas, siluetas, celajes callejeros
todos avanzan, todos cruzan
mientras yo me detengo a escuchar la ausencia de estrellas
a buscar el salitre desde el miradero en la muralla, las palmitas
las escaleritas del medio, el hoyo negro que funge de entrada y salida
de acceso a la pesadilla manufacturada por los otros, por los que duermen
mientras yo sucumbo al desazón de una lluvia que cae como un deseo incumplido


image: the aesthetics of silence/susan sontag

17.8.09

la cumbre del Temponauta




la soledad surge de variadas maneras
puede, por ejemplo, darse cita
entre tres; dos meseras pasadas de fecha
y un cocinero ojeroso cauterizado por la parrilla
a las cuatro de la madrugada en el dayner de la esquina
donde te estancas como una cuneta tapá
y se remojan los restos de lo que pudo ser.

de la misma forma, la soledad
puede, por ejemplo, darse cita
en tu cama, la mía, la que no transitas
la que siempre es grande
demasiado grande, como tu
presencia en otra parte
donde te imagino como un gran monte
una cumbre borrascosa
una tumba para la memoria
de los que intentamos tu cima.

o también podría, por ejemplo,
la soledad incitarme una reflexión
en torno al ahora, a este presente sucio
donde las millas son insuperables
y la distancia es más tiempo que otra cosa
por eso, mientras más me siento aquí
a mirar la vida de los demás, más patente
se hace el hecho de que no estás.

16.8.09

la patología del Temponauta




Frances:

Ya no tengo tiempo, ya se me acabó. Ya descubrí la naturaleza misma del Temponautismo, ya no hay vuelta atrás, que yo sepa. Ya la única esperanza es dejar constancia de lo que ocurre y sin duda sucederá, de cómo empezó todo este desplazamiento desbocado a través de las costuras de la Flecha del Tiempo. Lo único que puedo lograr, a estas alturas, es convertirme en una especie de advertencia humana, un ejemplo a no seguir. Ahora salgo de la ambigüedad circunstancial a la ambigüedad inexorable y progresiva de lo que llamaré la patología del Temponauta.

De mí, como te puedes imaginar, sólo quedan ya estas páginas. La única evidencia de mi pasar por este mundo es este puñado de páginas compuestas a la carrera y conformadas a la Nada más espectacular que me haya podido imaginar. Mi existencia está, pues, en cuestión. No tienes razón para pensar que soy una personal real, de carne y hueso. Eso lo entiendo mejor de lo que te puedes imaginar, en especial cuando el que conoces de mí es que se se presenta a tu oficina todas las semanas el mismo día a la misma hora. Cualquiera diría que soy otro más en la multitud, pero quien trate de enfocar en mí, sólo encontrará lugares vacíos, esquinas huecas, trapos abandonados. Tampoco te culparé por pensar que estoy seriamente loco de remate, al fin y al cabo esa es la única explicación sensible para un ser humano común y corriente (y ojo que esto no lo digo con tono despectivo, condescendientemente...). Pero bueno, ¿para qué abundar en algo tan descabellado? Cualquiera diría que se trata de una pesadilla a la Lovecraft, sin embargo, la realida siempre es mucho más banal, pedestre.

Lo cual me remite a la razón principal de este comunicado desde el futuro imperfecto de una mala decisión; es una infección. Sí, así como lo lees, una infección como cualquier otra. Perdón, miento, es obvio que no es como cualquier otra, pero me refiero a su manifestación física, no a su sintomatología, de la cual ya te he reportado suficiente. Todo debido a los malditos nanobios. Esto no quiere decir otra cosa que no sea un microbio que es aún más pequeño y diminuto, a tan ínfima escala que se tienen que medir a base de nanómetros, de millonésimas de metros, por ende, nanobios.

Lamentablemente, nadie sabe qué exactamente son estos nanobios. Se comportan como colonias micológicas, o sea, que a todas luces no son ni siquiera un solo organismo, sino una insólita variedad de individuos coexistiendo en un mismo entorno tan y tan diminuto, que nuestro conocimiento científico no reconoce la posibilidad de vida en esas dimensiones, ya que los procesos biológicos necesarios – como el ADN – necesitan de ciertas dimensiones mínimas para que ocurran. Y como quiera ahí están, como un pie de atleta que me dificulta el caminar, acuñados debajo de las uñas como intrusos y náufragos. A medida que proliferan, me trastocan el sentido del Tiempo y me desplazan a lo largo de su discurso incierto.

Por eso es que de repente puedo encontrarme ante mi anatema, el amor de mi vida, pero encontrarla rebasando apenas los ocho años, en la pesadilla de un parque repetido sin misericordia, haciendo de pederasta en mi dolor, maldiciendo el Cosmos aterrorizado, al borde de la disolución más absoluta...
Nada. Me quedo sin palabras, sin ganas... Esperemos que haya una próxima vez. O no.

X

28.6.09

Puerto del Sur, esquina Sanalfonso




un desayuno: doce dólares
un semáforo, una puerta tirada con coraje
un tipo que cruza la calle
un comensal con la mirada clavada en la tuya

el chancleteo claro de una fuga
una lágrima pelea, pero no sale

25.6.09

sin título ni razón

te podría escribir otro poema más
o tal vez podría entonarte una canción inaudita
para que te persiga donde quiera y se adueñe de tus cuerdas
o mejor aún, te podría dibujar el futuro y cómo no lo vas a poder evitar

pero cuando llega el momento y nos sorprende con las mentes en otra parte
del cuerpo que te espera en la última página, a ti, y la entrañable que me engaña
pues cuando ese instante preciso se desliza entre los espacios en que no estás
derramo esperanzas como lágrimas, como sudor, como el que no quiere la cosa
y recojo el millón de trocitos que ya no conforman nada, mucho menos tú

es en ese momento que me asalta la magnitud de mi error
la inevitabilidad del no saber qué hacer,
cómo rescatarte
y mucho menos
o mucho más
que el hueco de adentro
nunca será el mismo

hoy desperté
solo al cuadrado
porque eres sirena
que se aleja

¿por qué?
¿POR qué?
¡¿POR QUÉ?!

y el cosmos me contesta con el mismo silencio de siempre
el zumbido que de ahora en adelante será mi mejor amigo

10.6.09

pronombres de lo innombrable



los indefinidos (en vivo)

alguien siempre se lo pierde
algo es algo
alguno puede que venga
alguna vez lo supe
algunos duermen
algunas se dieron
cualquiera cierra los ojos
nada pasó
nadie tiene la culpa
ninguno quiso
ninguna cedió
ningunos lentes oscuros te ayudarán
ningunas fuentes son fidedignas de verdad
uno siempre busca
una mejor
unos cuantos años
unas tras uñas
otro se convirtió
otra más
otros o nosotros
otras tantas piedras
todos los fuegos
todas las veces
muchos menos
muchas masas
pocos tampoco
pocas pero bien locas
bastantes como antes
varios desvaríos
varias varicosas


los reflexivos (mete senos)

me (too)
te (le)
se (tú)
nos (on)



art by chase markovich

25.5.09

la salud del temponauta




la cosa sucedió como una emergencia
de súbito y hacia arriba, hacia la cúspide espumosa
donde convergen las cuestiones y se promiscuyen las emociones
el instante preciso en que los destiempos encontraron extraña sincronía

anacrónica, su tema y la otra vez que la tuve cerca
se me cruzaron los adioses, se me confundieron
las bienvenidas y se esfumaron las probabilidades

de que el perro ladrara y se alterara
pues de eso no te voy a contar
eso fue lo que fue y seguirá siendo

lo que compete ahora
ya no está
ya me lo
perdí

14.4.09

la paradoja del temponauta




Recordada, estimada y añorada Frances:

Imposible escribirte sin pensar que nunca te llegaran estas páginas. Pero bueno, esos son otros veinte pesos. Te escribo simplemente por necesidad, porque he llegado al fin de la ironía, acá en los márgenes más precarios de lo que es ser; te escribo por que no sé qué más hacer. Estoy casi al borde de la invisibilidad. Porque estoy solo, por eso, porque ahora que tengo los pliegues del Tiempo a mis pies, a mi alcance, es cuando ya no me queda nadie al lado. Pues hasta acá llegué, Frances, perdón, doctora...

Ahora que puedo comprender más de lo que antes ni soñaba con entender, pues ahora me toca estar solo, ahora me toca vagar y vivir y evolucionar en el vacío emocional de los sinhistoria, de los que ya nos fuimos por la borda y caímos en el vasto mar de la ignominia. Siempre supe que la verdadera cúspide de la vida reside en lo que somos capaces de compartir, siempre sospeché que lo único que tiene sentido es lo que experimentamos en conjunto, la solidaridad que genera una experiencia común, el propincuamiento de lo que compartimos sin querer queriendo y plenamente, lo que nos ata a este globo cósmico sin frenos ni segundas opiniones…

Irónica, cruel e irreparable esta condición de aislamiento que nos aqueja a los temponautas de tiempo, a los veteranos de este algaretismo cronológico que nos mantiene y nos sostiene fuera de la comunidad humana. Al menos en lo que al pasar del tiempo se refiere… ¿Cómo compartir las inequidades de esa flecha inclemente, como encontrar un denominador común con otros que no conocen la insoslayable incertidumbre del cuándo, del dónde, del porqué…?

Curioso que es sólo cuando colaboramnos con los demás que nuestros días y noches obtienen peso; que sólo cuando nos percatamos de que no estamos solos es cuando único se revelan las dimensiones reales de esto que llamamos Vida. Y sin embargo, una vez caemos en cuenta de que nuestra mirada es compartida – y no meramente exclusiva, secreta – o mejor, devuelta, nuestra realidad se troca en incertidumbre absoluta. Gracias a Heisenberg comprendemos el porqué de esta paradoja en la temponáutica clásica. Si nos olvidamos de los nanobios, y el bagaje filosófico que arrastran consigo a través del cosmos, tal vez el sinsentido fuera tal que no hubiera manera de evitar sucumbir a la más despiadada locura. Pero no; una vez descubrimos la magnitud real del multiverso que nos contiene, sólo la simbiosis inconciente con los nanobios nos salvan de las garras de la demencia cósmica que de seguro nos espera en la soledad de la existencia terráquea. Pero no, gracias a estos diminutos enigmas podemos conservar algo de nuestra capacidad para soñar, para ver, para vivir…

Ay Francés, ya perdí todas las esperanzas, ya no puedo regresar. No es tan desastroso como suena, después de todo las esperanzas son inútiles a este nivel. ¿Qué pueden brindar las esperanzas que la conciencia del Otro no nos otorgue con creces? Nos desdoblamos y nos realizamos a la misma vez. Esta será mi maldición: conocerlos o disolverme. Si no hago contacto con nada ni con nadie, ¿existo? El tamaño de la ofensa es que ya no funciona el viejo axioma: cogito ergo sum. Esto queda descartado de una vez por toda como un anhelo inalcanzable. Suena lindo, pero no es más que una mentira salvaje, voraz…

¿Cómo superar la derrota de la soledad? En especial cuando sabemos con horrible certeza que al superar la soledad, nos condenamos voluntariamente a la disolución, a la invisibilidad, a la incertidumbre del destino nunca predeterminado…

Ojalai me pudiera sentar en tu despacho y desahogarme como lo supe hacer érase una vez. Hoy día todo ese pasado me parece falso, imaginado… un simple capricho forzado. A ver, a ver si no me topo conmigo mismo mientras te busco; cuánto daría yo por poder cancelarme y resolver la condición de nómada en el tiempo que me traga como la tierra se traga mis sueños…

tuyo, tal vez,

29.3.09

....


Esperando una colilla en las escaleras
pasan los días y sale la luna
si pudiera llover, lloro, y a veces
un río discurre sin cauce. Sólo quiero una
noche de nieve contigo entre las eses
de un suspiro sosegado y una somera
soledad de fierro y viento y sin aliento
cuando me robas el sueño y todas esas
versiones de un pasado cualquiera.

15.3.09

el tatuaje del temponauta




Cuando cae en cuenta no lo asume enseguida. Perdón, caigo, asumo. La tercera persona es la vía más fácil, si no se tiene un sólido referente estacionario... el tema es un faro en el tiempo, un punto fijo en el fluir imparable de esa cuarta dimensión. Sin eso, olvídalo. Otra vez, perdón, me olvido yo... La proyección es lo más natural, pero anclar la esencia de nuestro pasar en algo netamente estático, en tierra firme por así decirle, es el mayor de los retos que me aguarda. Supóngolo asequible, pero erro con regularidad.
He aquí mi contribución a la interminable búsqueda del sentido correcto: tatuajes. Se me presenta como la manera más práctica de organizar e identificar nuestros propios desdoblamientos temporales. Y no hablo de esos patéticos arranques de constancia que le dan a los menos sensatos entre nos que terminan por tatuarse un hexagrama del I-Ching en cada hombro, Lü y Chên por ejemplo, como aquel pobre diablo de Río Piedras. No, yo me refiero a los discretos asuntos que escondemos entre los dedos, en el inversos del codo o la rodilla, o hasta en el cuero cabelludo. Pequeños indicadores, leves marcas para poder fijar nuestros pasados y futuros sin perder el sentido de la dirección, del momento, del día... hay veces que encontrarnos por razones aleatorias nos sacude de un forma demasiado intensa, demasiado personal.
Un rápido a la parte esa carnosa entre los dedos puede detener en repentino descenso a la locura...

“entre labios y secretos menesteres
se le va la cuenta al consabido cronómada”
Lew D. Pomplemousse

11.3.09

entre el aire y las ansias



Las esferas hablan
tienen voz, tienen algo que decir
la esfera sabe
el viento la aprieta
la historia abusa de ella
el tiempo la posee

El movimiento mimetiza
transforma, caduca
sucede y concede
ocurre que vuelve a comenzar

porque así eres
porque así vienes
porque así te rompes

El cristal con que se mira
estudia, analiza
me devuelve su quebrada
me multiplica la perspectiva
interseca la cadencia
de la luz
a través
del cristal

9.3.09

interrogante

Si la mujer es la noche,
¿qué es el insomnio?

22.2.09

15.2.09

Toronto blues



Un día gris, homogéneo, nubes bajitas
pompas inmateriales rasgando las calles
día gris y de fiesta y de la amistad
como son todos los días cuando uno
lo piensa bien, pisando memorias rotas
cazando vanidades de otra época
transcurriendo como una primicie
un recuerdo, un encuentro, un deseo
desos que uno teme en realidad

ayer te vi en el troli de la ciudad
donde no vivo, donde no calzo nubes,
donde todo empezó y terminó
sin grandes acontecimientos, con la luna
llena de rostros y caminatas y luces de noche
como estrellas alumbrando la vereda
de una nostalgia absurda, una nostalgia
como un beso en el cuello
una memoria de sol
una humedad entrañable

un hombre solo en el pasado
un recuerdo de multitudes
una mujer que nos mira y no se nos olvida

foto por beatriz centeno

7.1.09

pregunta a la experta en papeles

¿díme, el comienzo es lo mismo que un lienzo?
hay páginas en blanco,
hay un manto blanco sobre la ciudad

al final del túnel brilla el blanco de tus ojos
y suena el crujir de tu oportuna mordida



ya no le presto atención a la calle
me dejo llevar por el lirismo chueco
de los rótulos que anuncian la llegada
o la retirada decidida del otro

del quescribe
sólo me llevo
páginas en blanco
un manto sobre la ciudad

me rodea como merodean
tus imágenes
tus capturas
me rodean sin regodeos

mañana, maldicen, es otro día
leo, solo, mientras meo
en cualquier rincon urbano

mencuentro
en blanco
manto blanco sobre la ciudad

como una hoja del árbol transatlántico
o el verbo emitido a ciegas
tanto sueño en otros lares

el mar es
blanco
blanco sobre la ciudad

que me habita
que me invitas
sobre la ciudad

serás tú, Jayuya

la ciudad
de nuestra historia

2.1.09

Entre dos años, deseos o pesadillas…



son dos personalidades peleándose
por un cuerpo debatido entre
el ebrio estanque de la inopia
y el insalubre tufo a postrimería

mañana regreso y me comeré las sobras

30.12.08

carta al terapista del Temponauta




Frances,

Anoche entré en el baño a las tantas de la madrugada y enseguida que me ví en el espejo tuve una desas sensaciones, deya vú le llaman, creo. O sea, en el sentido de que es algo insólito, pero insignificante, irrelevante y extraordinario a la vez. ¿Sabes de lo questoy hablando? Pues mira, caso personal; de repente tengo un vivo recuerdo de haber dicho algo en voz alta pero, que aunquestoy solo, acabo de oler, ver y sentir a una segunda persona junto a mí, a otro cuerpo. Lo que quiere decir que lestoy hablando a alguien más questaquí, al-laíto mío, pero que soy yo, que sigo siendo yo mismo, el que mestoy hablando. Por supuesto que como somos dos entes distintos, pues no podemos leernos las mentes y por ende le digo lo questoy pensando, porque sino no mentiendo. Yo mismo. ¿Mexplico? La presencia de otro siempre es contundente, punto, aunquesté de mente ausente, lo físico siempre se impone. ¿Qué uno hace cuando ese otro es uno y el mismo questá ahí, a mi lado. ¡Wuóu! Qué sensación más extraña ésa, Frances, recordar que me acabo de hablar en voz alta a mí mismo, pero como si fuera otro, tal vez como lo que algunos llamen uno desos… ¿vuelos astrales? Aclarando que no es una experiencia tan profunda como lo que suele implicar esa palabra ‘astral’. Sigue siendo algo mucho más prosaico, más pedestre, hasta vulgar de cierta manera. Obsceno casi, un desdoblamiento como ése... ¿Sí mentiendes?

Entonces pues, si hubiese sido algo único, una sola vez, pero lo peor del caso es que me volvió a suceder al poco rato, cuando estaba lavando los platos. Estaba de lo más tranquilo enjabonando ollas y platos cuando algo me interrumpió, o mejor, alguien. Cuando me volví hacia la fuente de la distracción, era yo mismo. Ahí estaba parado junto a mí, fumándome un cigarrillo lo más campante, como si nada, como si esto de ver mi reflejo fuera de un espejo fuese ocurrencia diaria, cotidiana, y me miraba yo mismo con una mirada muy peculiar, muy críptica. Por eso fue que me pregunté en voz alta, “cómo, qué dices”, al yo questaba parado allí junto a mí ante el fregadero. La sorpresa de re-encontrarme otra vez, en tan poco tiempo, me sonsacó, me confundió, promiscuyó mis sentidos de forma orgiástica y en cierta manera, anti-climática. No espere a que mi otro yo contestara. Cerré el grifo y me fui a buscar la ropa que tenía que lavar. Agarré el londri y lo llevé a la parta de atrás del sótano, dondestán las máquinas, inserté las pesetas y en cuanto salió el primer chorro de agua, ahí estaba yo otra vez. Ya esto era el colmo, ya mestaba persiguiendo yo mismo; la proverbial perse en evidencia, hecha carne y hueso, de mi carne y hueso.

Regresé al apartamento y me quedé pensando; había algo en aquellas tres instancias de desdoblamiento corporal que saltaba de la página, por así decirlo, y me llamaba latención. Por un minuto, sólo por un minuto, consideré la posibilidad, o tal vez la probabilidad, de que todo eso tuviera que ver con el agua. En las tres ocasiones había estado junto a un chorro de agua de una forma u otra. ¿Tendría eso algo que ver? ¿Contenía el agua la respuesta al misterio de mis reflejos en vivo, vía satélite y a todo color? Este denominador común suscitó en mí gran interés; en cuanto afloró en mi mente no pude contener sucesivas asociaciones sobre la naturaleza desa molécula: su densidad aumenta en estado líquido, por eso flota cuando congelada, además de ser el principal componente de la vida, de carácter vital para nuestra existencia…

La memoria juega conmigo sin misericordia – a veces no sé si he escrito esto ya unas cuantas veces a causa de que esta computadora está malita y se apaga constantemente, o sino porque he saltado pa’lante y pa’trás en el tiempo, mientras dormía y me desvelaba a la vez. Asímismo no recuerdo en realidad escribir tanto; la primera vez que me levanté insomne de la cama la encontré terminada (en su estado actual) en la pantalla de la compu. No he cambiado ni siquiera un sólo símbolo de puntuación. Hecho irrelevante para sus propósitos, pero curioso igual. Opacado del saque por el otro hecho más contundente: ahí estoy yo acostado sobre el sofá, al lado de la mesa, roncando como una bestia de matadero. Puro sueño, tipo quinto, eso era obvio. Lo que más me impactó fue la calidad del ruido, del propio ronquido, flemático y seco a la vez. Tan real y fuera de mí, sin embargo ése era yo tirado en el sofá durmiendo, roncando, meneándose inquieto en la hamaca de Morfeo.

Pero divago, Frances, porque lo importante es que cuando me vi allí en el sofá, vestido con la misma ropa, pues lo del agua caducó. No sólo eso, sino que además la cosa empezaba a ocurrir con más frecuencia. Apenas habían pasado unas horas desde que me ví por primera vez detrás de mí en el espejo del baño. Toda la situación me causó un leve dolor de cabeza, una especie de mareo sazonado con vértigo que me pulsaba sobre las sienes sudadas. Confundido y drenado de toda energía, me volví a acostar, quedándome dormido casi inmediatamente. No recuerdo exactamente qué fue lo que soñé esa noche, pero sí recuerdo levantarme ajorado tarde en la mañana, con el sol en alto y el pelo emplastado de sudor. Tenía la impresión de haber viajado, como cuando uno se queda dormido en un tren, una guagua o un avión y te levantas miles de millas de donde te quedaste dormido. No sé si eso tiene sentido, pero así fue y así te lo cuento. Necesito saber qué piensas de todo esto porque la cosa no se acabó ahí.

Han pasado ya un par de semanas y las ocurrencias han continuado, multiplicándose y aumentando en intensidad y duración. Las últimas veces me ha ocurrido en público; a veces me veo en la parte de atrás de una guagua, o al otro lado de una vitrina comercial o sentado en la barra de un establecimiento mientras desayuno o almuerzo con amistades. A veces escucho ruidos afuera de mi casa y cuando me asomo por la ventana me veo alejándome cabizbajo por la acera. Hace unos días atrás hasta me llamó Bela a pedirme que por favor deje de comportarme como un sayco, que la deje tranquila ya, que no me pasee por los predios de su edificio y que no vuelva a preguntar por ella en el trabajo. Créeme Frances, no soy yo – o bueno, sí, lo soy supongo, pero no éste yo, sino el otro. Lo mismo me pasó con mi viejo. Cuando lo fui a visitar el otro día lo primero que hizo fue preguntarme que qué se me había olvidado, por qué había regresado. Me quedé atónito, incrédulo, aterrado. El tipo ya empezó a interactuar con la gente en mi vida y no sé qué hacer.

Plís, llámame en cuanto leas esto pa’que me digas cuando puedo pasar por tu oficina para una cita. Temo que cuando me vuelva a encontrar no sepa controlarme y cometa alguna estupidez. Espero que me puedas ver pronto, antes de que sea muy tarde…

23.12.08

Re(conoci)miento



Érase una vez tencontré
entre el CMYK de una noche
que terminó al revés
(o sea, de día) que a su vez
se convirtieron en tres

primero fueron sipis, miradas,
tonterías y torpezas verbales
tal vez lo que denominaste
como tristes charrerías
porque no sabía que más hacer
con el destello que vendría

muchos años después
la nieve acumulada a mis pies
y los recuerdos confundidos
con lo que quizás soñé
sin querer, a pesar de mí
y todo lo que olvidé

abandonado en un baúl
un mirar hacia atrás obsoleto
las ganas de un futuro incompleto
cumplido en interrogantes
registrada por debajo del azul
(que son iguales
a las radiaciones
cósmicas, estelares)

eres tú
lo reconozco
pero
¿hasta cuándo?

15.12.08

encontré calor




entre los temblores
sestremece el filo
de la viva voz
soterrada anteayer

debajo de un puente
entrando en calor
sescuchan voráces
y se cruzan las corrientes

9.12.08

sin ti (tu lo querías)




el futuro llegó con la nieve
tres pulgadas de dudas, algo de
hielo y tres días compartidos

al principio no lo reconocí
parecía sólo invierno, sin el frío
pero enseguida supe que venía por mí

28.11.08

el recurso del pavo




el asunto es el futuro
la cuestión es el periplo
el llamado rumbo perdido

los personajes son los mismos
la misma duda, el mismo miedo
de siempre, de toda la vida

el recurso es un pavo
16 libras rostizadas sin pena
la mesa sazonada con olvido

la resolución nunca llega
mejor, así retiene más sabor
y podemos combatir el frío

17.11.08

the art of the welcome mat



We will add nourishment,
maybe even room for one more
after all, dinner just became supper
they said with that affable tone so customary

at times like these
I always forget to excuse myself.
Wine will sparkle like her eyes,
the dimple in the history
of my comeback will swell and storm
like the flashing lights
triggered by her form, by her body in my
shivering lack of imagination.
All good things in due time,

she whispered and her breath
turned all of my strength obsolete.
Typical, I will mutter to no one

and gladly surrender at her feet.

6.11.08

referentes

Sé de las marcas que le haces a las páginas
de las letras que usas como leyenda
me subrayastes y me doblastes las esquinas
sin que yo en realidad me diera cuenta

sé de los ayeres y los anaqueles repletos
de variadas opciones, de tu colección
de sustos olvidada en el clóset de los esqueletos
nos relegastes a la zaga de tu obsesión

sé de tus manos y la ilusión de tus senos
sé que no siempre recuerdas el tacto de nuestros cruces
sé de otro que pasaba por ahí, por donde se bifurcan las intenciones
sé de uno que releíste con ahínco unas buenas par de veces
supe que era como andar sin nada de frenos

a toda velocidad por la calle soledad
a nivel del puente de regreso y de las murallas
alrededor de unos tres cinco siete años

que sé a qué se refieren las paredes de tus silencios

2.11.08

epistola cargada

Primera carta desde el futuro




Lo primero primero: Soy tú. O sea, mestoy escribiendo yo mismo pero cuando me lea (cuando por fin tengas estas páginas en tus manos) no lo voy a saber. El instinto me sacudirá y me exigirá la más rigurosa incredulidad. Lamentablemente no tengo tiempo para explicarte nada. Tú sabrás. A mí lo que me importa es evitar la Nada, explorar la permanencia. Así que, olvídate de la razón, en este caso no te servirá de gran cosa.

No lo hagas, porfa, no lo hagas. Si te digo a lo que me refiero, pues nunca leerías esta carta, aunuqe el evento como quiera sucedería. En estas cuestiones lo crucial es la curiosidad, el despertar mental que al fin y al cabo es el que nos hace actuar, el que nos facilita ejecutar las acciones que nos empujan hacia el destino mientras a su vez lo van armando. No dejes quel miedo sea el motor de tus movimientos, no te detengas en esos lugares hipotéticos de los malditos ‘what ifs…’

Cuando tencuentres ante la turbia tendencia de la vida de suministrar excesivas anfibologías, no dependas tanto de tu mente, de lo que ‘crees’ saber. A veces la experiencia sirve para reforzar limitaciones inexistentes. No tienes que arrancarle sentido a todo, la lógica no es esencial para el funcionamiento del universo. Hay inteligencias que operan fuera de las abstracciones humanas, hay cosas que nosotros no tenemos ni siquiera la capacidad de imaginárnoslas, de aproximarnos a ellas a través del pensamiento abstracto o la imaginación.

A veces todo es pura sensación. A veces sólo sientes la verdad, la intuyes sin comprensión. Nada de raro tiene el que tu cuerpo reciba información que tu cerebro nunca canalice; cuando la comunicación ocurre a nivel cuántico, una célula común y corriente carece la capacidad de reconocer lo questá sucediendo muy por debajo de su nivel, de su posición particular en el cosmos. ¿Acaso tenemos ‘conciencia’ nostros deso que sucede en nuestro propio cuerpo a nivel celular? Pues lo mismo, la cadena continúa.

Todo esto porque llegará un momento en el que te cuestionarás eso que conoces como realidad, que serás testigo de algo que no cuaja con tu concepción fenomenológica de la existencia y por lo tanto te verás forzado a interpretarlo a cómo de lugar. Suéltalo, haz buche. Ráscale a la situación para quencuentres y aceptes lo Desconocido. Lo tienes a todo tu alrededor, pero tu propia experiencia te hace pasar por alto las señales, la evidencia de su presencia. Rasca el por qué de tus acciones y encontrarás la Mentira Innegable, el Mysterium Tremendum.

Gasto este tiempo escribiéndome porque la más mínima posibilidad de que funcione y tenga efecto, pues aunque sea ínfima es suficiente como para arriesgarlo todo. De cualquier modo ya la Cosa como que se ha salido del quicio y hay como detenerla de tal —

(hasta aquí la epístola encontrada dentro de las páginas del I-Ching de mi librero)

28.10.08

el Temponauta y los 4 Libros de la Immortalidad

¿Qué onda, no? Ondas y partículas, materia y energía. Son tantas las piezas del rompecabezas que el proceso de hallar su diseño, su orden, está condicionado por el trayecto del tiempo. Un pesamiento es un tramo del trayecto, por eso no se puede detener ni capturar.

Pero me adelanto, y no quiero seguir cometiendo los mismos errores. A lo que vinímos. El denominado “pliego putativo” del Manuscrito Voynich no es el trozo más representativo de este fascinante documento, ya que su inclusión se debe a la sorprendente semejanza en ejecución simbólica, o tipográfica.


En estas tres páginas del manuscrito aparecen objetos que parecen astronómicos


Aunque no comparta autor con su texto matriz – si se me permite un uso flexible del término ‘texto’ – es incuestionable que la pluma del Pliego Putativo tuvo amplio acceso al Manuscrito Voynich, aún antes de ser circulado entre los pensadores de la época. La conclusión incluye el supuesto de que el autor del pliego tuvo en sus manos el Manuscrito Voynich aún antes de que Roger Bacon lo mencionara por primera vez en la carta a su hijo fechada en junio del 1289. Por lo tanto la influencia del afamado artista está ausente por completo en el Pliego Putativo.

(Hay una escuela pequeña de historiadores rumanos que alegan tener en su posesión unas ilustraciones que hiciera el Bacon, ya cercanas sus postrimerías, que lo remiten a las áreas más estrambóticas del manuscrito, referentes a cierto vegetal inetrgaláctico cuyas propiedades alkaloides afectan la apreciación del tiempo y su posible división, a su vez, en páginas. Sería de sumo interés el análisis de tales ilustraciones, ya que podrían revelar algún dato relativo al paraje del manuscrito entre el 1300 y la primera mitad del siglo XVI, cuando volvemos a encontrar rastro del manuscrito en Bohemia. Y eso es sin ni siquiera indagar en la veracidad de los alegatos sobre la planta intergaláctica con propiedades temporales, cuya confirmación tendría incalculable impacto en la Temponáutica, hija bastarda de la metafísica.

Para los neófitos: El Manuscrito Voynich no es sólo el libro más extraño de la historia, incluyendo el infame y macabro Necronómicon, porque no es sólo un libro, sino muchos. Los secretos temponáuticos en él contenidos han hecho que el medio puñado de seres que ha logrado leerlo, haya podido también poner en práctica los recursos temponáuticos en sus páginas y regresar al momento en que fue redactado, interactuar con sus compiladores y de esa manera alterar su escritura, cuestión de que el manuscrito sigue siendo re-editado a través de los años. Esto hace que cada copia sea única, ya que representa una edición particular, y no existan nunca dos copias idénticas. El truco radica en poder establecer el orden cronológico de sus subsiguientes versiones o ediciones.

Por esta razón, el Manuscrito Voynich que Tolkien tuvo consigo en las trincheras de la Gran Guerra, las copias fotográficas del capítulo encontrado entre los papeles de Lovecraft, la declamación que escuchó la Shelley aquella noche junto a Lord Byron y sus secuaces de un pasaje cometido a la memoria de uno de los invitados, la copia en paupérrimas condiciones que anduvo bajo el brazo de Cabeza de Vaca mientras cruzaba de costa a costa en norteamérica, pues todas esas copias son distintas.

Hoy día sólo se conservan cuatro manuscritos, de los cuáles sólo uno sobrevive y se le conoce paradero.)

Y vuelvo y divago… Será la emoción de tener acceso a una copia del Pliego Putativo, no sé, o será que mis incursiones en la temponáutica han tenido unas consecuencias lamentables sobre mis capacidades expositivas y descriptivas. Lo mismo da, aquí lo importante es el pliego y sus implicaciones. Por eso me parece importante que aclare lo más posible su elusiva presencia.

Ser un temponauta autodidacta conlleva inevitables efectos secundarios. Todo parece indicar que los temponautas no mueren, sino que se disuelven en el tiempo. “Vaya,” dirán muchos de los que hayan llegado a este punto, “qué conveniente.” Pero se equivocan, no hablo de la immortalidad, sea como sea que los mortales logramos conceptualizar tal cosa. Hablo de una cancelación, de una omisión, de una redistribución del ser al integrarse poco a poco en el tejido de todo lo que le rodea. No llega a la muerte, no concluye, no ejecuta, simplemente deja de ser relevante, caduca, pierde definición y la capacidad memoriosa. No sobrevive ni siquiera en la memoria ajena. Su interacción con el entorno ha re-hilvanado tantas veces el destino que le concierne, que su presencia deja de ser influyente, necesaria.

Deja de ser, punto. El viaje cesa.